El lado oscuro de la iluminación LED.

Los estudios realizados por expertos muestran que las luces LED nos pueden generar ceguera y causar estragos en nuestros sistemas endocrinos… Uno de los más importantes fotobiólogos recomienda volver o bien, a la luz solar, o a la luz de las velas o a la luz de las bombillas incandescentes.

Uno de los principales fotobiólogos del mundo ha intentado advertir, desde hace años, al gran público de los peligros de la eliminación de la iluminación incandescente impuesta por el gobierno.
Si bien los LED (diodos emisores de luz) son hasta un 95% más eficientes energéticamente que las bombillas incandescentes, esta eficiencia la estamos pagando con nuestra salud.
Alexander Wunsch, médico y profesor de la Universidad de Wismar en Alemania, es un consultor internacional para gobiernos, en instalaciones médicas y en la industria de la iluminación.
Su mensaje, aunque a menudo se ignora, es claro: la luz azul, aislada de todos los demás colores en el espectro de luz, está dañando nuestras retinas e interrumpiendo nuestros sistemas endocrinos, causándonos todo tipo de enfermedades físicas y mentales. No es un mensaje que la industria productora de las lámparas LED, los gobiernos que buscan reducir las emisiones de carbono o los consumidores, que ahorran dinero en el recibo de la luz, queramos escuchar. Pero, como dice este informe de la Escuela de Medicina de Harvard, está “respaldado por un estudio tras otro”.

Luz natural contra la luz LED
La luz natural emite todos los colores (longitudes de onda) del arco iris de una manera continua, explica Wunsch en una entrevista con el Dr. Mercola.

Las típicas luces LED “blancas” consisten en un diodo azul que emite luz y un revestimiento de fósforo (fluorescente). Este recubrimiento fluorescente transforma parte de la luz azul en longitudes de onda más largas, creando una luz de “aspecto” amarillento, pero una gran parte de la luz emitida sigue siendo luz azul invisible. La luz azul es una luz “agresiva”, de onda corta, que hace que nos mantengamos despiertos y en posición de alerta.
Si bien está presente en la luz solar y es un ingrediente necesario para la vida, la luz azul debe equilibrarse con todos los demás colores del espectro lumínico, particularmente con su color opuesto: el rojo.
Como puede ver a continuación, la luz roja está ausente en las luces fluorescentes y en las lámparas LED:

Wunsch dice que la mayoría de nosotros tendremos muchas deficiencias sin la luz infrarroja, que tiene una longitud de onda de entre los 700 y 2500 nanómetros.
El calor generado por las bombillas incandescentes es la radiación infrarroja. Si bien este calor requiere más electricidad, la luz infrarroja que genera es realmente beneficiosa para la salud y, por lo tanto, vale la pena el gasto adicional, en opinión del Dr. Mercola.
La luz infrarroja, como la generada por una vela o por el fuego, prepara las células de la retina para el descanso, la reparación y la regeneración, por lo que Wunsch la utiliza como terapia con sus pacientes.
El infrarrojo es también una fuente de energía crucial para los humanos. Según Wunsch, alrededor de un tercio de la energía termodinámica de nuestros cuerpos proviene de los alimentos. Una porción mucho más grande proviene de la “energía fotónica” del sol.
Dice que cuanta más radiación infrarroja recibimos, menos alimentos se requieren para mantener la homeostasis térmica (temperatura corporal).

Problemas de salud asociados al exceso de luz azul.
La iluminación LED puede ser una de las fuentes más grandes de radiación electromagnética no nativa a la que estamos expuestos diariamente.
Además de iluminar nuestras casas, edificios de oficinas, escuelas, tiendas y calles, las lámparas LED se han convertido en la tecnología dominante para las pantallas en tablets con retroiluminación, como iPads y lectores digitales, y grandes televisores con pantallas LCD. Prácticamente todas las lecturas en estos días implican mirar directamente a una fuente de luz LED, en lugar de a periódicos, revistas y/o libros, donde la luz se refleja en el papel, en lugar de emitirla directamente a nuestros ojos.

Muchos ópticos optometristas han hablado del daño que esto está causando a nuestros ojos, uno de ellos predice que 100,000 estadounidenses se volverán ciegos debido al daño de la luz azul, durante la próxima década.
Un estudio reciente publicado en la revista Molecular Vision, revisada por pares*, explica que la exposición prolongada a la luz azul con una longitud de onda entre 400 y 470 nanómetros puede “crear un daño severo en la retina”. “Incluso breves períodos de exposición a la luz azul en este rango pueden dañar el pigmento de la retina del epitelio. El PRE dañado, finalmente lleva a la muerte de células fotorreceptoras“, dice el estudio. Si mueren suficientes células fotorreceptoras, podría llegar a darse una ceguera total.
Además de dañar nuestra vista, la luz azul detiene nuestro sistema endocrino, después de que se ponga el sol.
“Un estudio tras otro ha relacionado el trabajo nocturno y la exposición a la luz durante la noche con varios tipos de cáncer (incluidos los de mama y próstata), la diabetes, las enfermedades cardíacas y la obesidad”, según un artículo publicado por la Escuela de Medicina de Harvard. Estas enfermedades pueden estar relacionadas con el hecho de que la luz suprime la melatonina, una hormona que influye en los ritmos circadianos, dice el artículo:

“ Mientras que la luz de cualquier tipo puede suprimir la secreción de melatonina, la luz azul lo hace con más fuerza. Los investigadores de Harvard y sus colegas realizaron un experimento que comparó los efectos de 6,5 horas de exposición a la luz azul con la exposición a la luz verde que tuviera un brillo parecido. La luz azul suprimió la melatonina durante aproximadamente el doble de tiempo que la luz verde y modificó los ritmos circadianos durante el doble de tiempo (3 horas frente a 1,5 horas).”

Además de suprimir la melatonina, el Dr. Wunsch dice que la exposición excesiva a la luz azul crea un “estrés oxidativo” que daña los lípidos, las proteínas y el ADN y está vinculado a una gran variedad de patologías.

Qué hacer
Mientras que las bombillas LED de tonalidad fría emiten más luz azul que las bombillas LED cálidas, la etiqueta “cálido” puede ser engañosa. Estas emiten una luz más cálida para “mirar” porque la luz azul está enmascarada con un filtro amarillo o naranja, pero no emiten una longitud de onda roja.
Al comprar bombillas, mire su índice de rendimiento de color o CRI, dice Wunsch.
La luz solar, que es el estándar, tiene un CRI de 100. También las bombillas incandescentes y las velas. Si tiene que comprar bombillas LED, busque un CRI de 97, que es el más cercano a la luz natural.
Los LED son los más peligrosos durante noche, dice Wunsch, ya que no hay luz roja que genere un contrapeso. Los riesgos biológicos de la luz artificial se mitigan un poco si tienes mucha luz solar que entre por las ventanas, pero si esto sucede obviamente no vas a tener la luz encendida.
Wunsch dice que estar en la oscuridad después de la puesta de sol es lo óptimo. Dice que la luz de las velas es suficiente para la orientación, pero si tenemos que hacer actividades que requieran más luz, recomienda encarecidamente usar bombillas incandescentes.
Si bien no las encontrará en la mayoría de los grandes almacenes, aún puede comprar bombillas incandescentes “antigüas”**. Solo asegúrese de que sean transparentes, que no tengan ningún tipo de recubrimiento, para no bloquear los infrarrojos:

Para una luz incandescente que tiene una eficiencia más alta, energéticamente hablando, puede comprar bombillas halógenas de bajo voltaje.

Simplemente asegúrese de utilizar los halógenos con corriente continua, en lugar de los que funcionan con corriente alterna, para evitar el electrosmog (nube tóxica eléctrica), dice Munsch.
Y, si decide exponerse a la luz azul después de que anochezca, utilice gafas que bloqueen la luz azul:

*En los medios académicos (véase ciencia), la revisión por pares (en inglés: peer review), también denominada arbitraje, es un método usado para validar trabajos escritos y solicitudes de financiación con el fin de evaluar su calidad, originalidad, factibilidad, rigor científico, etcétera, antes de su publicación (véase revista científica) o aprobación.

**Nota del autor: En Europa la producción de este tipo de lámparas tanto, halógenas como incandescentes se ha prohibido. Las incandescentes dejaron de producirse del año 2009 al 2012 y las halógenas del 2009 al 2016. Ya no se producen ninguno de estos dos modelos, para consumo en el hogar. Sin embargo, las lámparas de incandescencia que no se eliminan son las reflectoras y las de aplicaciones especiales.

Artículo traducido por Jorge Rio de return to now autora Sara Burrows.

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