Por qué trabajar gratis es una mala idea

Te han pedido últimamente trabajar gratis? Andrew Johnstone escribe en “La naturaleza maligna de ‘La cultura de lo gratuito'”.

Hace poco, hice unas fotos de un restaurante de un viejo amigo para un artículo de una revista; basado en un intercambio, quid pro quo: el conseguía algunas fotos gratis, y yo conseguía comida gratis. Estupendo! Lo que no saben es que este tipo de intercambios tienen que ser registrados según la legislación fiscal del Reino Unido, y mientras que esta formalidad no tome el cariz de lo que se siente haciendo un trato equitativo entre amigos, al final hay un trato equitativo en desventaja. Cosa que no siempre sucede.

La sesión fue bien, el cliente estuvo contento. La imágenes se enviaron a la revista.

Un par de días después, el relaciones públicas se puso en contacto de nuevo: ella había escrito un artículo sobre el restaurante para el periódico local, Puede ella mandarles una foto? “Bueno, sí, pero mira a ver si puedes conseguir unos honorarios por las fotos”, me dijo. “De ninguna manera, tendrás suerte si consigo un pie de foto”, me dijo ella.

Sólo puedo especular sobre las razones por las cuales el periódico local no debería de poner ni tan siquiera el nombre del autor, pero yo esperaba que la respuesta fuera “no es política de empresa”. Esto es raro, porque durante el tiempo que trabajé como reportero gráfico para un periódico, aprendí que se vivía gracias a la autoría de las fotos, y a las tarjetas de visita para el próximo encargo. Incluso los editores más espinosos tenían que insistir en que se les pagase adecuadamente a los fotógrafos. Mi sospecha es que en este caso el periódico quería fingir ante sus lectores que todavía estaba recogiendo sus propias noticias, generando sus propios contenidos, en lugar de estar dando golosinas a la industria de relaciones públicas. Por la razón que sea ahora, sé que estoy siendo esquilmado por la “Cultura de lo Gratis”.

La Cultura de lo Gratis es una bestia maliciosa que ha visto la destrucción constante de trabajo para los trabajadores independientes e incluso asalariados. La razón de ser de no pagar a la gente adecuadamente por el trabajo que ellos producen se resume en una simple frase “no hay presupuesto”. “Pero espera un minuto”, quiero decir, “su modelo de negocio, se basa en la capacidad de suministrar a sus clientes un servicio que se basa en la entrega de contenido, producto o lo que sea, ¿cómo puede usted decirme que “no tienen presupuesto”? “.

El hecho es que las empresas saben que pueden obtener el contenido de forma gratuita, por lo que simplemente no tienen que molestarse en pagar por ello. La prensa, y en especial la prensa local, con su compromiso con ediciones “on line” ahora se nutre, en gran medida, del contenido libre de las compañías de relaciones públicas. Sé que esto que contamos son pequeños artículos de prensa para nuestro grupo local de scouts y no importa lo que la noticia sea, que siempre se publica. Así que; es Internet el catalizador para la desaparición de los honorarios para los trabajadores independientes? Bueno, si nos creemos a Andrew Keen entonces la respuesta es “sí”.

Keen ha escrito mucho sobre la cultura y es cierto que Internet no es la respuesta. La web ha engendrado la cultura de lo gratuito, animando a los usuarios a compartir contenido, mientras que las redes sociales como Facebook, Twitter (y el resto), que con gratitud engullen este contenido gratuito, sin pagar nada por las materias primas (vídeos y demás contenidos), sin embargo, para los dueños, hay millones en salarios y opciones sobre acciones ya que re-empaquetan el contenido, agrupan la publicidad y nos la vuelven a mostrar. Es un modelo de negocio que está siendo imitado por organizaciones que, pagan salarios por días de trabajo.

Se pierden muchos trabajos cinematográficos para empresas, con pérdidas de oportunidad multimillonarias, por personas que están haciendo proyectos “para su bobina”. Me invitaron a hablar con estudiantes en una universidad de pago de forma gratuita. Estoy obligado a usar mi kit de cámara en las películas por prácticamente nada. Es implacable. Y no tengo que ir muy lejos para saber que otros profesionales independientes están acosados por los mismos problemas. Mi esposa, una traductora profesional independiente, tiene peticiones constantemente para hacer trabajos gratuitos para ayudar a las agencias a que consigan nuevos clientes o para asociaciones de beneficencia que pagan salarios de seis dígitos a sus consejeros delegados. Un amigo guionista de éxito me dice lo mismo.

Y no es sólo en el Reino Unido, donde la cultura de lo gratis está impregnada. En un reciente articulo en la revista Medium, Michael Goldfarb de los EE.UU. señala que “incluso las instituciones más liberales hacen todo lo posible para evitar la contratación de empleados a tiempo completo. En las universidades, un ejército de profesores adjuntos, se estiman que proporcionan tres cuartas partes de la enseñanza de pregrado”.

Y luego están los pasantes, los bancos de alimentos, los trabajadores de la caridad y la lista sigue y sigue, incluso estrellas de Hollywood parecen estar luchando para conseguir trabajo. Por supuesto; en cuanto a las industrias creativas, están preocupados; simplemente podemos ser testigo de la agonía de ciertas profesiones. Esto no es inusual, un montón de profesiones han mordido el polvo antes de ahora – piense en todos los toneleros, curtidores, tejedores e incluso los mineros del carbón que solían tener un empleo remunerado. Sí, algunos de estos oficios estaban mal pagados; con personas que apenas ganaban un salario digno, pero por lo menos había algún tipo de remuneración!

Pero esta cultura está amenazando a las profesiones más seguras – maestros, contables y abogados. ¿Por qué pagar por un abogado para redactar un contrato para usted cuando se puede descargar un formulario estándar desde la web de Abogado Rocket? ¿Por qué pagar el salario de un profesor cuando las clases se pueden recibir a través de un iPad… “Usted no ha mencionado el negocio de la música”, piensan los lectores. Bueno, para ser justos con los músicos, que han estado quejando sobre este tema durante mucho tiempo ahora en lucha contra las descargas, mientras que otras profesiones permanecen en silencio.

Como consumidores el beneficio a corto plazo de todo esto es fantástico – un montón de cosas gratis, pero ¿cuáles son las implicaciones a largo plazo? Quiero decir, si a ninguno de nosotros se le paga, ¿cómo vamos a ser capaces de permitirnos el lujo de pagar por las cosas que nunca se dan de forma gratuita?

Escrito por Andrew Johnstone del blog Red shark News. Traducción: Jorge Rio.

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